Las palabras quedaron suspendidas entre ellos.
Lyria sintió que el aire en la habitación se volvía demasiado pesado para respirar con normalidad.
—¿Por qué… está tan seguro? —preguntó finalmente.
Pero la pregunta salió de sus labios más como un suspiro que como una frase clara, traicionando la agitación que la cercanía del rey estaba provocando en ella. Su presencia parecía desarmarla poco a poco, y el latido acelerado de su corazón hacía que ordenar un pensamiento completo resultara casi i