La habitación de Lyria estaba nuevamente llena de telas.
Las costureras se movían alrededor de ella con rapidez, levantando capas de seda blanca, ajustando pliegues y midiendo cada detalle del vestido que debía convertirla en reina dentro de pocas semanas.
—No se mueva, mi lady —ordenó una de ellas mientras colocaba alfileres en el dobladillo.
Lyria permanecía quieta sobre la pequeña plataforma de madera mientras las costureras trabajaban alrededor de ella con paciencia, levantando capas de tel