El jardín estaba en silencio cuando Lyria se sentó frente a ella.
El té ya estaba servido.
Valeria sostenía la taza con elegancia perfecta, como si todo el palacio le perteneciera aún.
—Lady Elinor —dijo con una sonrisa tranquila—. Me alegra que aceptara mi invitación.
Lyria inclinó ligeramente la cabeza.
—Lady Valeria.
La antigua prometida del rey la observó unos segundos, evaluándola con la calma de alguien acostumbrado a medir a sus rivales.
—Debo admitir que ha causado bastante… revuelo.
Ly