Vivian
El bar tenía luces suaves y paredes de ladrillo visto, el tipo de ambiente que invitaba a la intimidad sin formalidades. Alice abrió camino con entusiasmo, tirando de Vivian de la mano.
—¡Ven, ya llegaron! —dijo, casi dando saltitos.
Al fondo, una sala reservada guardaba risas y voces conocidas. Vivian dudó en la puerta. Hacía más de tres años que no participaba en algo así. Sus salidas se habían limitado a cenas de negocios, recepciones frías o eventos en los que cada gesto era evalu