Eduardo
El club nocturno era uno de los más exclusivos de la ciudad. Puertas oscuras, guardias imponentes y una fila de gente famosa intentando entrar sin invitación. Eduardo no tuvo que esperar: los socios lo saludaron en la entrada y le abrieron paso.
Dentro, las luces parpadeaban en tonos violetas, el sonido grave de la música electrónica hacía vibrar el suelo y las mesas privadas estaban llenas de risas, botellas de champán y mujeres deslumbrantes. Eduardo entró acompañado por Gustavo y dos