Isa
Llegar nuevamente a la empresa Moretti es como entrar en un mundo paralelo. Uno frío, silencioso y perfectamente alineado… excepto por el hecho de que yo, Isabela Sant—Moretti, sigo sintiéndome como una intrusa en medio del imperio de Gabriel.
Tal como la primera vez, Gabriel mantiene su paso seguro, firme, con esa autoridad silenciosa que parece abrir puertas con solo existir. Algunos empleados lo saludan inclinando apenas la cabeza; otros se tensan al verlo, como si su presencia elevara la