Isa
No sé exactamente en qué momento dejo de escuchar a los niños gritando, ni en qué segundo exacto mi cuerpo decide olvidarse de todo lo que sé sobre Gabriel Moretti… y simplemente responde.
Lo único que siento es su mano firme en mi espalda baja, caliente, segura, atrayéndome hacia él como si hubiese estado esperándolo toda la vida. Su boca captura la mía con una mezcla imposible de suavidad y urgencia, y mi primer instinto es tensarme, congelarme, recordarme que esto está mal, que esto no de