Isa
La mansión está en silencio.
No es un silencio cómodo. Es uno de esos silencios que parecen ordenados, limpios, casi elegantes… pero que esconden algo debajo. Como si las paredes respiraran despacio, conteniendo un secreto que aún no termina de salir.
Camino descalza por el pasillo principal, con una taza de café entre las manos, sintiendo el mármol frío bajo los pies. Todo está en su lugar. Demasiado.
La seguridad funciona.
Las cámaras parpadean.
Los hombres de Gabriel están ahí