Gabriel
La llamada de Giana resuena en mi mente , mientras que siento que el corazón se me quiere salir.
No puede ser verdad. No puede.
Subo las escaleras de dos en dos, con el corazón golpeándome el pecho como si quisiera salirse. No pienso. No respiro. Solo subo.
El pasillo del ala este se me hace eterno, y cuando llego frente a la puerta de la habitación de invitados la abro de un solo.
Todo está o intact y por un segundo creo que Giana se ha equivocado.
Pero entonces voy a nuestra habitac