Gabriel
La llamada de Giana resuena en mi mente , mientras que siento que el corazón se me quiere salir.
No puede ser verdad. No puede.
Subo las escaleras de dos en dos, con el corazón golpeándome el pecho como si quisiera salirse. No pienso. No respiro. Solo subo.
El pasillo del ala este se me hace eterno, y cuando llego frente a la puerta de la habitación de invitados la abro de un solo.
Todo está o intact y por un segundo creo que Giana se ha equivocado.
Pero entonces voy a nuestra habitación, y algo dentro de mí ya sabe lo que voy a encontrar.
Empujo la puerta. Todo sulfur Isaiah pep los detalles esteem ahí. Si agenda no rats en la mesita de noche, ni sus artículos personales.
El aire es distinto. Frío. Como si la habitación hubiese exhalado su último aliento cuando ella se fue. Camino despacio, mirando alrededor, buscando señales absurdas de que todo esto es un error. El lado de la cama está intacto. Demasiado. El tocador está limpio, sin sus frascos desordenados, sin ese arom