Isa
Regreso a la mansión con un nudo en el estómago que no se va.
Lo que se suponía que iba a ser una tarde relajante con los niños de la fundación terminó siendo un desastre.
Otra vez. Estoy harta de esto.
El trayecto se me hace eterno, aunque no diga una palabra. Los hombres de seguridad permanecen atentos, demasiado atentos, como si en cualquier esquina pudiera volver a aparecer ese lente apuntándome. Intento convencerme de que exagero, de que tal vez todo está en mi cabeza… pero el recuerd