Isa
Las palabras de Giana se quedan conmigo mientras la ayudo en silencio. Doblo vestidos, recojo zapatos, tomo bolsos. Cuando levanto uno de cuero claro, el asa se rompe y el contenido cae al suelo.
Papeles. Un labial. Llaves.
Y una tarjeta.
Me quedo mirándola, con el pulso acelerado.
Margaret.
La secretaria de Gabriel.
Recuerdo perfectamente el día que me la dio. Su voz baja. Su mirada comprensiva. “Si alguna vez necesitas hablar con alguien… de verdad.”
Trago saliva. Me siento tonta y ridí