Isa
Las palabras de Giana se quedan conmigo mientras la ayudo en silencio. Doblo vestidos, recojo zapatos, tomo bolsos. Cuando levanto uno de cuero claro, el asa se rompe y el contenido cae al suelo.
Papeles. Un labial. Llaves.
Y una tarjeta.
Me quedo mirándola, con el pulso acelerado.
Margaret.
La secretaria de Gabriel.
Recuerdo perfectamente el día que me la dio. Su voz baja. Su mirada comprensiva. “Si alguna vez necesitas hablar con alguien… de verdad.”
Trago saliva. Me siento tonta y ridícula haciendo esto, por Dios que solo la he visto dos veces en mi vida… aunque en una de sas ocasiones ella me defendió de Vivían.
Estuvo dispuesta a que Gabriel la regañara por mi…
No pierdo nada en intentarlo.
Tomo mi celular y salgo de la alcoba.
Marco.
El tono suena una, dos veces.
—¿Aló? —responde una voz femenina pero no contestó. Los nervios me llenan—. ¿Hay alguien ahí?
Cerrando los ojos con fuerza me digo que no puedo ser cobarde. Me aclaro la garganta.
—Hola… sí. Margaret, habla Isabe