Capítulo 100
Camila se quedó paralizada al ver a Luciano en la puerta de su habitación. Él estaba agitado, no dejaba de mirarla confundído al verla vestida de blanco.
—¿Qué haces aquí? —preguntó ella en voz baja, intentando mantener la calma—. Hoy es mi boda.
Luciano dio un paso hacia adelante. Estaba decidido a recuperar a la mujer que amaba
—No voy a dejar que te cases —respondió—. Aún no recupero toda la memoria, pero sé que tú eres mía. Lo siento aquí —se señaló el pecho—. No necesito nada más para entenderlo, se que te amo.
Sin darle tiempo a responder, la tomó por el cuello y la besó con urgencia.
Camila intentó apartarlo un segundo, pero el beso era algo que necesitaba, Se rindió y le devolvió el beso con la misma intensidad.
Luciano la alzó en brazos sin separar sus labios y la llevó hasta la cama. La acosto con cuidado y se colocó encima de ella.
Camila empezó a desabotonarle la camisa con dedos nerviosos. Necesitaba tocarlo, sentir su piel después de tanto tiempo separado