Capítulo 69
Santiago había bebido demasiado, de aquel joven empresario admirado por muchos ya no quedaba nada, el ego por perder a Camila lo volvía loco.
Llegó a casa de Susan tambaleándose, ella era su lugar seguro, la mujer incondicional que nunca le decía que no
Apenas abrió la puerta, la tomó de la cintura y la empujó hacia la habitación.
—Te deseo, te necesito ahora mismo —dijo con voz gruñendo, besándole el cuello mientras sus manos recorrían su cuerpo.
Susan trató de apartarlo, incómoda por su rudeza, parecía que quería dominarla en vez de hacerle el amor.
—Santiago, basta…
Él no la escuchó. Le desabrochó la blusa, la besó con desesperación y, en medio del jadeo, dejó escapar un nombre que la hirió como nunca antes nadie la había herido
—Camila… te deseo
Susan lo empujó con todas sus fuerzas, mientras sus ojos se llenaban de lagrimas.
—¡Eres un imbécil! —le grito furiosa y entendiendo que para Santiago ella solo era el plato de segunda —. ¿Sabes lo que soy para ti? ¡El premio