Capítulo 15. Una marca
Ivy Cross
Cubierta superior del yate – 19:01 h
Las luces de Atenas brillaban a la distancia como una constelación invertida, titilando desde la costa mientras el mar se teñía de los tonos púrpuras del atardecer. La brisa era fresca, cargada de sal, y me revolvía el cabello con la misma libertad con la que me estaba revolviendo los nervios.
Sostuve la copa de champagne entre los dedos, procurando parecer relajada, como si estuviera acostumbrada a yates de este tamaño, a mujeres con acentos grieg