Capítulo 78: Ni una palabra.
El despertador sonó a las seis como un martillo contra metal. Lo apagué de un golpe seco antes de que el segundo pitido me obligara a abrir los ojos del todo. La habitación seguía a oscuras, solo un hilo de luz grisácea se colaba por la persiana mal cerrada. Me quedé un segundo más acostada, sintiendo el peso del cuerpo como si hubiera dormido con piedras en el pecho.
Me incorporé despacio. Las sábanas se pegaron a mi piel un instante antes de soltarme. No miré el lado vacío de la cama. No quer