POV SEBASTIÁN
Los siguientes días después de la cena de mi cumpleaños fueron extraños. Chloe y yo empezamos a comunicarnos más de lo habitual, pero siempre por el bebé. Ella me envió fotos de posibles colores para la habitación y, para mi sorpresa, me preguntó mi opinión.
Elegimos juntos los muebles: una cuna de madera blanca con detalles en gris claro, un cambiador a juego y una mecedora amplia donde ella pudiera amamantar cómodamente. Chloe se decantó por tonos suaves: gris perla, blanco roto