El silencio después de que cerrara la llave fue peor que cualquier grito. El agua dejó de caer, pero el eco de sus palabras seguía rebotando dentro de mi cabeza como gotas en un balde vacío.
Laura. Su ex novia.
No “una amiga del equipo”, no “alguien que vino a ayudar con el servidor”. Su ex novia. La que había estado ansiosa por conocerme. La que me había llamado “esposa de Seb” con esa sonrisa que ahora entendía, no era curiosidad inocente, era territorio marcado. Era “mira, yo estuve aquí ant