POV SEBASTIÁN
Los meses siguientes fueron una lenta tortura que yo mismo me impuse.
Chloe cumplía su palabra, me avisaba con antelación de las consultas importantes y yo aparecía siempre puntual, siempre respetuoso, siempre manteniendo la distancia que ella necesitaba. Pero cada vez que la veía, cada vez que entrábamos juntos a la sala de ecografías y escuchábamos ese latido fuerte y constante, sentía el mismo golpe en el pecho.
Ella no me había perdonado.
Lo veía en la forma en que evitaba mir