Al día siguiente, Julián le informó a Elyna sobre la excursión escolar que Lucero tendría con su grupo.
Le habló del lugar, un campamento rodeado de árboles y senderos, de las actividades al aire libre, de las fogatas nocturnas y de la convivencia con otros niños.
Apenas terminó de explicarlo, Elyna sintió cómo algo se encendía dentro de ella, una mezcla de ilusión y responsabilidad que le recorrió el pecho.
No perdió tiempo.
Para ella, aquel viaje no era solo una excursión escolar: era una opor