Julián entró en la habitación principal con pasos lentos, el peso del mundo sobre sus hombros.
Al acercarse a la cama, vio a Elyna.
Estaba allí, rendida por el agotamiento físico y emocional de los últimos días. La observó durante un largo minuto, sintiendo una mezcla de adoración y una culpa corrosiva que le quemaba las entrañas.
Odiaba profundamente no poder ofrecerle una vida pacífica. Ella ya había caminado por dolor como para que, ahora que estaba a su lado, tuviera que vivir bajo la amenaz