Al instante, Johnson entró y disparó en las piernas de Davos.
El sonido del disparo retumbó en el lugar y Davos cayó al suelo, gritando con desesperación y dolor.
Intentó moverse, pero la herida se lo impidió. Su cuerpo temblaba mientras trataba de presionar la sangre que salía sin control.
Lucero se arrastró hacia Gabriel por instinto. No pensó en el peligro, no pensó en nada más.
Al ver la sangre y verlo herido, comenzó a sollozar sin poder contenerse. Sus manos temblaban mientras intentaba t