Alma se asustó.
Después de todo lo que había escuchado unos minutos antes, no deseaba nada de ese hombre. Su corazón aún estaba revuelto por la discusión con Ela, por las palabras duras, por el dolor que había en la voz de Elías. Todo aquello seguía resonando en su mente.
Pero entonces él la besó.
El beso fue repentino, intenso, lleno de una pasión que la tomó completamente desprevenida. Alma intentó apartarse de inmediato, confundida, asustada por la fuerza con la que él la estaba envolviendo.