LÉONIE
Los observo a veces, sin que ellos me vean. Mamá está sentada en su escritorio, las gafas en la punta de la nariz, corrigiendo trabajos. Papá entra, un dossier en la mano, y se detiene en el umbral. No dice nada. La mira. Solo la mira. Y en su rostro, tan serio normalmente, aparece esa sonrisa. Esa pequeña sonrisa que nadie más ve, creo. La que dice «Estás aquí, y todo va bien».
Es increíble, si se piensa. Su historia. La que Papá me contó a trozos, cuando era más joven. Una historia de