Mundo ficciónIniciar sesiónLidia
La habitación del hospital era una tumba blanca, aséptica, donde el olor del antiséptico se mezclaba con otro, más sutil, el de la humillación. Lidia yacía contra las almohadas, su cuerpo magullado no era nada comparado con la hemorragia de su orgullo. Sus pálidos dedos se crispaban sobre la sábana estéril, sus uñas cavando surcos invisibles en ella. Detrás de sus párpados cerrados,







