Gracias
El tiempo ha adquirido una textura nueva, suave y ondulante como la seda. Cada día que pasa es un paso más hacia la materialización de nuestro milagro. Mi vientre se redondea, una curva firme y viva que se convierte en el centro de nuestro universo. Ézran pasa horas masajeándome la espalda, hablándole a ese pequeño bulto, planificando cuartos de bebé con una gravedad que me hace sonreír.
El miedo no ha desaparecido del todo. Ronda, solapado, en los rincones oscuros de la noche. Los recu