Mundo ficciónIniciar sesiónEZRAN
El silencio en el coche es una losa de plomo. Gracias mira por la ventanilla, su reflejo pálido y flotante pareciendo a años luz de la mujer radiante de esta mañana. Mis dedos se crispan en el volante. La imagen de Lidia, quebrada en su cama de hospital, se superpone a la de su mirada llena de odio. Y ese odio, lo he visto fijarse en Gracias.
Volvemos a casa. La palabra resuena extrañamente en mi cabeza. Nuestro hogar. El apartamen







