GRACIAS
La oscuridad me envuelve como un velo helado. Mi cuerpo es pesado, mis párpados se pegan, cada aliento se convierte en un esfuerzo inmenso. El recuerdo de la mañana, del sol en la terraza, del desayuno tranquilo... todo se desvanece, reemplazado por el miedo y la adrenalina que pulsan en mis venas.
Intento moverme, gritar, pero me falta fuerza. Mi mente tambalea, busca un punto de referencia, un rostro familiar... Ezran. Su rostro atraviesa mi mente, un faro en la tormenta. Si tan solo