GRACIAS
La casa está en silencio, un santuario demasiado tranquilo después de la tormenta. Las paredes de colores cálidos, los libros alineados, las alfombras mullidas… todo parece esperar a que la vida retome su curso. Pero la vida ha sido marcada con el sello de la traición. Camino de habitación en habitación, mis dedos rozando los objetos, buscando un anclaje en esta realidad nueva y brutal. El anillo en mi dedo, tan bello, tan cargado de promesas, pesa hoy el peso de una verdad terrible.
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