EZRAN
El frío de los neones me agresa, pero hay otra mordida que me devora: la incertidumbre. Me han rechazado con un gesto seco, como a un intruso innecesario. "Espere aquí. Hacemos todo lo posible."
Esperar. La palabra resuena como una condena.
Camino, doy vueltas, mis puños apretados, mis pensamientos dispersos. Cada minuto se convierte en una eternidad. El tic-tac de un reloj resuena al fondo del pasillo, cruel, implacable. Cada latido es una bofetada.
Veo siluetas ir y venir — batas blanca