La calma estratégica que Clara había cultivado con tanto cuidado comenzó a agrietarse con el paso de los días. La partida de Félix, en lugar de traer alivio, había creado un vacío cargado de electricidad. Cada rumor de la mansión, cada informe susurrado que Gael le llevaba a la puerta de su estudio, era un recordatorio de que él estaba ahí fuera, en la oscuridad, cazando y siendo cazado. Y cada latido de ese silencio expectante avivaba un fuego que creía haber extinguido.
El miedo por su seguri