El nombre Alessio Rossi resonó en los pasillos de la clínica con el peso de una profecía siniestra. Mientras Gael se sumergía en la búsqueda digital de este nuevo fantasma, Clara sentía que las paredes de su reino de acero y cristal se estrechaban a su alrededor. Ya no era solo la doctora, la amante, la reina. Era un trofeo codiciado en una guerra entre titanes dementes.
Félix convocó un consejo de guerra en la sala de control. Asistían Clara, Gael, Rojas y, a través de una pantalla, Marcos, qu