Por Alberto
Ricardo me llamó para avisarme que se iban a reunir con Alice.
-No le digas que voy a estar en la reunión.
Fue casi una orden.
Cerré los ojos.
¡La iba a ver!
Estaba conmocionado.
Quizás me podría escuchar, quizás por fin creería mi versión.
Quizás…
Llegué a la productora 30 minutos antes de lo acordado.
Sally pretendió acercarse a saludarme, pero mi fría mirada le frenó.
La recepcionista, muy amable, me acompañó hasta la oficina de Ricardo.
Me hablaron de ideas, de números, de cosas