Ivette Russell
Mirar la destreza y frivolidad con la que René mintió a su abuelo, en realidad me había dejado fría.
—¿Qué sucede? —preguntó al cabo de un momento.
Tabatha jugaba con Dennis, mientras que nosotros tomábamos una taza de té en la pequeña terraza.
—Mientes muy bien —dije con sinceridad.
—Mi abuelo no es tonto —chasqueó la lengua—. Y tú tampoco pareces serlo.
—Creo que tengo algunas cosas en común con tu familia —me encogí de hombros.
—¿Qué tal el encuentro con Julius?
—Muy… interesa