Ivette Russell
Permanecer un segundo más al lado de ese odioso sujeto, sólo me haría perder la clase.
Por muy enojada que esté en este momento, no armaré una escena en la calle. Mucho menos, con el hombre que se supone será mi esposo en los próximos días.
¡Mi esposo!
De solo pensar en su reacción al descubrir mi verdad, se me ponía la piel de gallina.
Sólo con algunos metros de ventajas, caminé directo hacia la entrada principal donde nos esperaba uno de sus hombres, motor en marcha.
—Sra. —Hiz