René Chapman
No habíamos estado en un mejor momento de nuestra relación, como el de ahora.
Los días eran largos mientras no estábamos juntos y las noches tan cortas como un suspiro; Terminábamos agotados, uno encima del otro, jadeando y deseosos por más.
En cuanto a nuestra hija, cada día demostraba su inteligencia y lo feliz que es a nuestro lado y eso me llenaba de un orgullo inexplicable.
Por su parte, Ivette había empezado a asistir con un poco más de frecuencia al refugio de vida marina