Ivette Russell
Esto es una completa mierda y decirlo ya está demás.
Aventé un poco de agua fría en mi rostro con la esperanza de que la hinchazón disminuyera al menos un poquito.
Bendita suerte mía.
Ahora está mucho más inflamada y enrojecida que antes.
Escuché un ligero golpeteo en la puerta y supe que debía tratarse de Clariss, así que simplemente concedí el paso sin preguntar quién era el anunciante.
Haciendo gala de mi mala suerte, para variar, se trababa nada más y nada menos que de Julius