René Chapman
En mala hora vine a decidir hacer el almuerzo de inversores.
¿Cómo se supone que piense en una cosa diferente a mi esposa siendo una infiel?
No solo bastaba con que fuera una mentirosa, sino que también debía seguir añadiendo calificativos negativos a la lista.
—Maldición, Ivette —dije con frustración, caminando de un lado a otro—. Tú si que has sabido como joderme la vida. No importa cuánto intente reponerme después de esto, creo que nunca lo lograré por completo.
Hablaba desde lo