Rafael estaba allí mirándola con una determinación clara, su único propósito era saber la verdad. Y descubrir si ese niño tenía algo que ver con su separación con ella.
El cuerpo de Abigail comenzó a temblar, a la última persona que esperaba ver ahí era a él.
—¿Qué haces aquí Rafael? —él ladeó la comisura de sus labios en una sonrisa malévola.
—Eso no fue lo que te pregunté ¿ese niño quién te llamó mamá es tu hijo? ¡responde maldita sea! —ella sintió como algunas gotas de sudor caían por su