Rafael sirvió otra copa, la presencia de Abigail en su vida lo había desequilibrado totalmente. Creyó que todo lo tenía resuelto, que ya no necesitaba de ella… pero al verla todo dentro de él se desestabilizó.
Sonrió con agriedad, completamente seguro de que era la emoción del momento. Convenciéndose a sí mismo de que ya no había nada, nada que lo sumiera y ningún sentimiento que lo hiciera dudar.
Zoe entró a la oficina con una sonrisa de lado a lado, una sonrisa que siempre solía tener.
Él