La calma no duró,nunca lo hacía.
A la mañana siguiente, Ziara despertó con una sensación incómoda, una presión sutil en el pecho que no supo identificar de inmediato,el encuentro con Yaniel había sido… correcto,demasiado correcto,no hubo reproches, no hubo gritos, no hubo lágrimas y precisamente por eso, algo en su interior desconfiaba.
Las relaciones que nacían sin fricción solían ocultar tormentas más profundas.
Se levantó temprano, se vistió con sobriedad —un vestido sencillo, sin pretension