Ziara no se dio cuenta del cambio el día que ocurrió.
No hubo un instante revelador ni una frase que lo resumiera todo, el cambio llegó como llegan las cosas verdaderas: despacio, sin hacer ruido, asentándose en el cuerpo antes que en la mente.
Empezó una mañana cualquiera.
Despertó antes de que sonara la alarma y, durante unos segundos, no recordó dónde estaba, no hubo pánico,no hubo urgencia solo una sensación neutra, casi amable.
Luego lo entendió, estaba en su propio espacio, no en una habi