El día siguiente no trajo sobresaltos y eso, para Ziara, fue una señal, cuando el conflicto deja de manifestarse en golpes visibles, suele trasladarse a capas más profundas, decisiones aplazadas, cambios sutiles, reacomodos silenciosos que redefinen jerarquías sin anunciarse.
Ella lo sabía lo había vivido antes, solo que esta vez no estaba desprevenida, llegó temprano, no para adelantarse a nadie, sino para mantenerse en su propio ritmo.
Encendió la luz de su despacho y dejó el bolso en la sil