Ziara despertó con una claridad que no necesitó explicarse no era entusiasmo, era alineación.
Cuando el cuerpo y la mente dejan de discutir entre sí, el cansancio cambia de naturaleza no desaparece, pero deja de pesar se convierte en impulso contenido, en dirección.
Se vistió sin pensar demasiado, como si cada gesto ya estuviera decidido desde antes, el día no le pedía valentía, le pedía coherencia.
Mientras caminaba hacia la oficina, notó algo que antes habría pasado por alto, no estaba antici