El amanecer sobre la mansión López no trajo paz, trajo silencio, ese silencio espeso que solo aparece después de una tormenta violenta.
Ziara estaba sentada en una de las enormes terrazas, envuelta en una manta que una de las empleadas insistió en darle cuando la vio temblando,no sabía si el frío venía del viento de la mañana…o de todo lo que había pasado la noche anterior.
Las familias gritando,los Moretti perdiendo el control,la madre López revelando sin titubear que las condiciones del matri