En medio de esa duermevela extraña vi a muchas personas que ya no estaban en este mundo: mi padre como un fantasma etereo y ancestral, lucía sonriente y tranquilo. Supuse que ya había trascendido el dolor de la vida material, no hablamos solo nos miramos en silencio, entonces esbose una sonrisa nostálgica sintiendo como alrededor comenzaba a llover.
Él se veía más joven de lo que recordaba las últimas veces que lo vi, nisiquiera estaba interesado en todo lo que había dejado atrás era evidente