Había integrado a Firenze en mis compromisos comerciales porque su presencia me sumaba en todos los aspectos. Su nivel cultural, su experiencia por el mundo y hasta su talento artístico capturaban la atención de cualquiera. Aquella noche, durante un cóctel de negocios, tuve un recordatorio de la buena dupla que hacíamos años atrás.
El sonido de las copas chocando, las risas ahogadas y el murmullo constante llenaban el ambiente. Firenze y yo nos movíamos con soltura entre los invitados, intercam