El domingo siguiente, fui con Kelly al grupo. Ella estaba entusiasmada, como siempre, pero mis motivos iban más allá del ejercicio. Firenze estaba ahí, como esperaba, pero no contaba con la presencia del rubio que la acompañaba. Alto, musculoso, de esos tipos que parecen vivir en el gimnasio.
—Cristian —así lo llamó.
Lo observé durante todo el calentamiento, intentando encontrar algo que justificara su lugar en la vida de Firenze. No parecía su tipo. Era demasiado básico, un hombre que probable