A la mañana siguiente, abrí mi correo sin demasiadas expectativas, pero ahí estaba: una respuesta de Firenze. Mi corazón dio un pequeño brinco al leer su nombre en el remitente. Su mensaje era breve, cordial y acompañado por un enlace a su portafolio artístico.
"Tony, qué sorpresa recibir tu mensaje. Muchas gracias por tus palabras. Me alegra saber que te acuerdas de mí y que pudiste ver mi trabajo. Aquí te dejo el enlace a mi portafolio por si quieres conocer más sobre lo que hago. Espero que