Pero ella no se dio la vuelta ni tuvo ninguna otra reacción, más bien se preguntaba cómo Lorenzo estaba incumpliendo el acuerdo que Eduardo había establecido.
Su rostro se endureció, pero desde atrás se escucharon pasos apresurados. Marisela inmediatamente apretó las correas de su bolso.
Con expresión fría giró la cabeza, lista para reprochar a Lorenzo por acercarse.
Sin embargo, por el rabillo del ojo vislumbró un auto que ya estaba frente a ella, dirigiéndose directamente hacia ella para atrop