Germán sonrió y ya no dijo nada más.
Miró hacia el centro de la pista, observando el rostro sonriente de la chica, pensando para sí: sí, él como amigo, naturalmente debía proteger y apoyar la felicidad de Celeste.
En ese momento, en el centro de todas las miradas, la primera mitad del baile ya había pasado. Con la segunda mitad terminaría, y Celeste solo se movía siguiendo los pasos de Daniel, sin que ambos intercambiaran una sola palabra.
Justo cuando había estado conteniendo las ganas por un r